Los modelos de negocio han de ser reformulados para un nuevo entorno que exige mucha mayor participación del cliente, más agilidad e innovación continua.

Está claro que nos enfrentamos a un siglo XXI muy diferente del siglo XX en todos los sentidos.

Pero el cambio más radical es sin duda el nacimiento del cliente digital: el acceso casi universal a Internet y la revolución de la tecnología móvil han dado paso a nuevos hábitos de acceso y consumo de la información, y el modo en que las personas se comunican.

Se hace necesaria una Estrategia Digital

La digitalización, más que en el objetivo de una empresa, debe convertirse en su estrategia: sólo adoptando una estrategia digital, las organizaciones verán surgir la oportunidad de alcanzar una verdadera ventaja competitiva.

Para ello, son necesarias no sólo la capacitación emocional y digitalización de líderes y personas de la organización, sino también la modernización y mejora del modelo de negocio y la digitalización de procesos tanto internos como externos de la empresa.

Todo, sin perder de vista al que, hoy día, es el auténtico “cocreador» de cualquier marca: el consumidor. Sólo colocando al cliente en el centro de nuestra organización, y creando experiencias singulares y excepcionales para él, conseguiremos convertir la nuestra, en una organización con alma, alineada, innovadora y digital, abierta al cambio y en constante evolución.